"No es perezoso sólo el que no hace nada, sino también el que pudiendo hacer algo mejor, no lo hace."
- Sócrates
En el escenario del trabajo;
¿Cuántas veces has solicitado un servicio, tanto en una empresa privada como pública y te dicen: "mañana su problema estará resuelto o le daremos una contestación" y luego, han pasado tres semanas, un mes o un año y no has recibido una respuesta?
¿Cuántas veces has sentido que los días pasan y estás sumergido en el caos, que el tiempo no es suficiente para cumplir con todas tus responsabilidades?
¿Cuántas veces has tenido que realizar un trabajo y lo dejas para el último momento?
¿Cuántas veces recibiste llamadas y correspondencia que nunca fue contestada?
¿Cuántas veces has dicho; empezaré mañana a trabajar con el proyecto X y el mismo es postergado para apagar "fuegos"?
¿Cuántas veces conociste a un compañero de trabajo que postergaba tareas y/o decisiones continuamente por diversas excusas?
¿Cuántas veces el fumar, beber café, divertirse, leer el periódico, visitar a los compañeros para enterarte de lo último, fue más importante que cumplir con los objetivos de la empresa?
¿Existe en tu organización conflictos laborales continuamente entre colaboradores?
Recientemente, conocí un cliente que en diciembre nos llamó porque su organización atravesaba una gran crisis y quería aumentar la productividad de su empresa para ser más competitivo. El presidente decidió tomar acción a causa de la crisis, sin embargo no fue proactivo, sino reactivo, postergó el hacer algo por años. Cuando comenzamos a trabajar con el personal, efectivamente, la procrastinación era un hábito en todos los niveles y parte de la cultura organizacional de esa empresa.
¿Te sentiste identificado con lo anterior?, este comportamiento lo relacionamos con la falta de diligencia, pereza, vagancia, sin embargo se trata de la procrastinación.
La procrastinación es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables.
La procrastinación no es un problema de gestión del tiempo es un trastorno del comportamiento.
De acuerdo a un estudio realizado en EEUU en el 2007, muestra que la procrastinación es un problema que afecta al 90% de la población, aunque de forma crónica sólo la padece un 25% de la población general adulta, el 75% de los universitarios la padecen y hasta un 50% reconocen que procrastinan de forma continua y la consideran un problema en sus vidas. Un 95% de los procrastinadores declaran que les gustaría reducir o eliminar este hábito, por las consecuencias que padecen en su productividad, bienestar y calidad de vida.
Los estudios realizados también muestran que la procrastinación no está relacionada con la inteligencia, el tipo de ocupación, ni el sexo.
Algunas causas por las que procrastinamos:
Perfeccionismo: perfeccionismo a menudo viene acompañado de baja productividad, dado que se pierde tiempo y energía en los detalles irrelevantes de las tareas o actividades diarias, lo que puede llevar a la depresión, la antipatía de los compañeros y un mayor riesgo de accidentes.
Evasión: intentar retrasar lo más posible el tener que hacer alguna tarea que les desagrada.
Indecisión: se les pasa el tiempo pensando distintas alternativas para hacer un trabajo.
Activación: su estilo de trabajo es bajo presión, con la adrenalina de sentir encima el plazo fatal.
Baja autoestima: dejar todo para el final para tener una excusa si el resultado es pobre.
Miedo: miedo al fracaso o al éxito.
Los costos de postergar
La inclinación por dejar todo para mañana tiene costos altísimos: financieros, profesionales, de salud e, incluso, de daños en las relaciones personales.
En 2002, un 40% de los norteamericanos que declararon impuestos cometieron errores al completar los documentos por dejar el trámite para último momento, lo que se tradujo en un sobrepago de US$473 millones.
En 2006, la sicóloga de la Universidad de Windsor en Canadá, Fuschia Sirois, realizó un estudio con 254 adultos y concluyó que los postergadores tienen mayores niveles de estrés y problemas de salud.
Sin embargo, no todo está perdido, es posible reducir la procrastinación modificando este comportamiento sustituyéndolo por nuevos hábitos y comportamientos, creando estados mentales habilidosos y reprogramando su mente. El mismo requiere un plan de acción y el debido seguimiento para obtener resultados y transformar la cultura organizacional de su empresa, su vida profesional y personal. Imagine usted aumentando su productividad, se sentirá en control, mejorará su auto estima, bajará sus niveles de ansiedad. NO LO DEJES PARA MAÑANA. ¡TOMA ACCIÓN!
Por: Juanita Berríos Rivera, MA, CCC, NLPAK
Consultora
Eruditus Business Solutions Advisor Group
jberrios@erudituspr.com
(787)478 - 3873
sábado, 8 de mayo de 2010
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